Déjame acariciar tu llanto
y sanar tus hondas heridas,
y a tus experiencias vividas
emitirles un lindo canto,
yo supe de cada quebranto
que me dejaran tus partidas,
y siempre supe de tus huidas
al pensar que eres mi encanto.
Hoy le canto y le pido al cielo
que te brinde la protección,
porque eres de mi desvelo
lo más sagrado y poderoso,
por llenar a mi corazón
con ese besar tan hermoso.
Brindo mi aprecio
a tu ser noche y día,
porque tú eres del alma mía.
Jose Manuel Quintero Rojas
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