lunes, 3 de junio de 2019
VUELO DE ÁGUILA
Una hermosa águila de la Patagonia, por disputas territoriales puso un huevo en la parte más baja de un risco.
Por esos tiempos vinieron grandes olas y una de ellas logró alcanzar y destruir el nido del águila. El huevo fue arrastrado por el agua hacia la arena suave.
También las olas habían arrastrado hasta la arena los huevos de una colonia vecina de pingüinos de la Patagonia, quienes recogían sus huevos para encubarlos y entre ellos se llevaron el huevo del águila, el que fue adoptado y arrollado hasta explosionar y nacer el hermoso polluelo, quien fue alimentando por mamá pingüino.
Pasaron los hermosos días entre juegos y cantares, todo era felicidad entre las gélidas mañanas y atardeceres grises.
El tímido Sol de la Patagonia apenas calentaba los nidos construidos con escasos materiales que difícilmente retenían su calor.
Cuando los bellos polluelos vestían sus flamantes trajes negro con blanco todos, ya estarían listos para sus primeras lecciones de natación en la orillas Del Mar y lejos de las focas y los feroces leones marinos, bajo de las amorosas miradas de las mamás y papás pingüinos.
Llegó el día tan esperado, en el cual rodando y casi arrastrándose, todos los bebés pingüinos deberían bajar al agua a recibir sus primeras clases de natación, iban todos jubilosos y cantando entre bromas y risitas.
Todos entraron en el agua, menos uno, Aguilucho, quien miraba triste a los demás pingüinos que nadaban y saltaban entre risas de burla por la supuesta cobardía de Aguilucho. Pero la verdad es que él no estaba equipado, no era un palmípedo para poder nadar aunque ostentaba el precioso plumaje blanco y negro.
No podía nadar y fue la burla de todo el grupo, no se quedaría llorando de decepción frente a sus amigos y familiares, él volvió por los riscos caminando cabizbajo entre rocas se dirigió a lo más alto, con malas intenciones de lanzarse al vacío extendió sus grandes alas.
Y la gran sorpresa se llevan todos ellos, incluido él que salió volando y su vuelo se remonta por las nubes, desde donde divisa que pingüinos que nadaban bajo de él, se veían como hormigas sobre del agua del Mar, nunca más sería de la burla de los demás él objeto. Al contrario sería la admiración de todos por ser el único que pudo volar lejos de los peligros cotidianos con los que tendrían que lidiar todos los demás .
Vuela amigo tan alto como puedas, donde la maldad, la envidia y el menosprecios no te puedan nunca más alcanzar, que el cielo sea tu límite y te sostenga con tus alas abiertas mientras subes siempre raudo, traspasando todo hermoso sueño.
No te conforme con arrastrarte en la tierra o mantenerte a flote en el agua nadando, fija en lo alto tu mirada y mientras vuelas, disfruta del paisaje y también ver a los demás que se quedan mirando atónitos y se sienten endebles.
Pero ten siempre el cuidado en mantenerte en tu esencia de humildad, si por si acaso los vientos se te cambian de repente y caes y debes levantar un vuelo de nuevo.
Javier del Monte -Nicaragua-
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