martes, 4 de junio de 2019

EL VIEJO ROBLE SECO DEL CAMINO


El roble seco, herido por un rayo,
en adusta puerta de aquel bohío;
con las termitas y aquel serrallo,
algún retoño le ha salio.

El roble milenario en la colina
que cría el palo seco, un musgo ceniciento;
a este primo de la parda encina,
la termita lo deja seco y polvoriento.

Lo sembraron aquí los pastores
y da sombra a la puerta de la cabrera,
adonde anidan los alegres ruiseñores.

Hormigas negras hacen larga hilera
lo taladran por dentro y en sus entrañas
construyen sus telas las telarañas.

Antes que te derriben, roble usurero,
para hacerte carbón el carbonero,
y te conviertes en fuego de la hortelana,
y luego en cenizas para su maceta;
antes que brasas de hogar mañana.

Antes que te destroce un remolino,
y te aparte para siempre de ese camino;
quiero que te despidas de la ceiba hermana.
 
Viejo roble, le haré un poema a ese retoño, reverdecida,
que guardare en mi corazón
y serás mi testigo de honor toda la vida...

RAFAEL CHACÓN MARTEL

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