lunes, 3 de junio de 2019

ADIÓS BASTARDO


Y las gotas sirvieron como espejo, esas gotas resbaladizas en tus ojos, ese espejo que reflejó tu alma.

Y mi otoño cambió al entender tu silencio, allí cayó mi boca, muerta de palabras.

En suspenso sentí, romper quejante el corazón herido, las horas más penosas de mi vida...

Pero el cielo faltó de tiempos inertes, dejo entrever nostalgias, abrió cual libro eterno, líneas profundas en el alma.

Los árboles perdieron cada hoja, sus frutos emergieron casi amargos, se hicieron pan en cada hora, de dolor profundo bien bastardo.

ÓSCAR ALONSO BEDOYA

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