jueves, 2 de mayo de 2019
MI CARTA DE AYER
Mil caras una misma voz
un portal abriendo,
se escuchó al fondo.
Se unieron tiempos; se detenía todo.
Manos sirviéndose frente a aquellos,
los tantos viajeros sin rumbo.
Rostro no indiferente,
cubriendo lo visto de antaño.
Impone sin duda, costumbres
aprendidas de sus vidas.
Nunca su habla se aquieta;
aún sin ruido la escuchas.
Mil caras en misma moneda
sin necesidad de tregua.
Braveza suavizó rumores,
algo ha cambiado en ella.
Tiembla mandíbula, arterias
recuerda al verdugo en muñecas.
Latigazo sonoro,
se ha abierto la mente a su época.
Pupilas gatunas, tristes.
Mirada filosa; quieta.
Piensa y actúa a la vez,
un retorno; reordenar mesa.
Todavía queda en mi sangre
el sabor de tu dolor.
Aún lo sienten mis huesos,
las astillas en tu alma.
Causa sin justificación,
nada desde entonces, mejora.
No valiendo desesperación
sola,
con vientre vacío y cansada.
Lo dicho, ¡nadie escuchó!
Tanto pasó, para nada.
Luna dormida
No hay comentarios:
Publicar un comentario