En el jardín de mi alma, hay un espacio para ti, te invito a entrar, porque tú, con ternura, con sinceridad, con solidaridad, con tu encanto, con tu mirada alegre... Lo haces siempre florecer.
En el jardín de mi alma, descalzos, danzamos como el viento suave y fresco que sopla al amanecer.
En el jardín de mi alma vives por y para siempre, porque tiene ansias de crecer.
Cada día lo arreglo, quito la mala hierba, lo cultivo, le dejo el agua de mi vida, porque desde lejos no te puedo ver.
Las hojas secas se van, como los malos momentos; cumplieron su misión y crecimos, pero recuerda... Pueden volver.
En el jardín de mi alma, riego, con tu amor, con tu belleza, tu tiempo, tus palabras... Las plantas, las flores y árboles de vida, que veo engrandecer … En el jardín de mi alma.
En el jardín de mi alma, vivirás para siempre en el lugar más recóndito y escondido de mí ser.
Gracias por ser tú. Dame tu mano, un instante, cierra tus ojos, siente el jardín de tu propia alma, déjame pasar, estoy en la puerta de tu jardín, espero por ti, espero tu querer.
La vida nos observa, hay que darle un gran espectáculo, dando lo mejor de nuestro saber.
Y… La lección magistral de nuestro buen hacer...
En el jardín de nuestras almas.
Eduardo José Soto
Compartido por Ana del Pozo
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