Nuestro amor, atrapado
en la telaraña del tiempo
ha dejado de ser.
Ya no es, grácil libélula
que revolotea, ni sol ni espiga
ya no es amanecer, de pétalos
con rocío, ni río ni rosa.
No es lava, abrasando y lamiendo
el nácar de mis lunas
ni brisa, ni dulce plumón de pájaros.
Porque tus ojos, asomados
al precipicio de otros ojos,
han caído en un profundo vértigo
de arco iris, de promesas, de besos.
Y en los jardines secretos
de una tersa y acanelada piel.
María Jesús Zaldívar Navarro -Chiclana-
No hay comentarios:
Publicar un comentario