martes, 2 de abril de 2019

NADIE HABÍA


Aquella noche alguien
llamó a la puerta.
Me sorprendió la llamada
porque a nadie esperaba.

Cuando abrí la puerta
no había nadie.
¿Imaginé la llamada?
No. El timbre sonó.
Entonces, ¿dónde estaba el visitante?
¿Por qué se fue?
¿Se equivocó de puerta?

Posiblemente fuera un error
pero a mí me interrumpió el sueño.
Permanecí despierto el resto de la noche.

Por la mañana vi en el suelo
bajo la puerta un sobre negro.
No llevaba nada escrito.
Lo rasgué. Dentro había dos
hojas amarillas escritas
con tinta roja fluorescente.
En una decía: Anoche estuve aquí.
En la otra: Volveré mañana. Espérame.

JOSÉ LUIS RUBIO

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