miércoles, 3 de abril de 2019

EL LLANTO DEL ÁRBOL


Carcomido y grotesco, fantasmagórico, delirando sus entrañas, abrazando cuervos, destilando hedor de muerte...¿Soy acaso la mutilación de los siglos?

Soy el reflejo desnudo de la noche... El apocalipsis de la ignorancia y la apatía; dudas que carcome las entrañas, raíces que perforan la madre tierra, en agónica victoria.

Sicosis maquiavélica, en sicodelico laberinto, va llorando su lamento el triste final de su tiempo.

Espectador de la noche, hábitat de los animales que en acecho, se resguardan en el corrompido sendero de su lecho.

Llora, entre los espectros de la noche, en el limbo de los misterios, en el torrente banal de las sombras que lo envuelven, en danza de dolor... ¡Llora... agoniza, en el olvido de sus captores!

Va agonizando entre dudas, el árbol frondoso de las primaveras, va quebrantado entre espinas la daga maldita de un enigmático acoso de su agonía.

Ya se escucha entre las brumas, el eco infernal de sus captores y el apocalipsis de un génesis, en la revelación de su exterminio.

Va llorando un árbol... ¡va abrazando alas de muerte y cobijando el delirio de sus fantasmas!

En el epitafio de las sombras, la colina silenciosa va reflejando el espectro fantasmal en el desahucio de ese vigilante mutilado, por el espacio y tiempo de los que un día fueron añoranzas de primavera...

¡Va llorando un árbol y su llanto es su muerte agonizante!

Y en noches de tortura va danzando entre aves nocturnas, la imprudencia de su delirio.

Alma Leticia Salinas

No hay comentarios:

Publicar un comentario