Todo nace de un gran silencio,
de la flor que se estrella en tu rostro,
de los cráteres donde sobrevive el agua
y secreta el jade que presagia
las horas que te alimentan,
el tiempo que te persigue,
el arpa que te pronuncia.
Hoy, más que nunca,
soy lo que queda de una palabra inútil.
Por lo tanto me duermo
bajo las mandrágoras la noche inmensa.
Ya no soy más que un grano de polen
en las alas negras de las golondrinas
que vuelan,
y revolotean en las venas azules
MARÍA DO SAMEIRO BARROSO -Portugal-
Publicado en Luz Cultural
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