Eres la calma de mi llanto
la que llena de luz y amor,
y borras de mi alma el canto
que no deja tu desamor,
cubre mi mente de tu luz
por ser el lucero del cielo,
y es que no habrá otra como tú
que sí borre mi desconsuelo.
Calma de mí toda la pena
que rodea mi corazón,
y amarte sea mi condena
con vis del amor y emoción,
y que no haya separación
ni tampoco una mala escena.
Jose Manuel Quintero Rojas
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