Ella era tan hermosa y atractivamente seductora
Que reyes, príncipes y nobles
Le declararon su amor
Y ella se negó por sentirse superior
A todos ellos.
Pasaron los años…
Ella añoraba el sentirse sola
Su perverso corazón
Se había debilitado.
Pero, ya nadie se fijaba en ella,
Caminó por la ciudad y nadie volteó a verla
Se atrevió a mostrarse en los campos
Y siguió siendo invisible para todos.
En una ranchería se sintió atraída
Por vez primera en la vida
De un humilde mortal
Que era ciego y sordo.
Esto a ella no le importó
Ella buscaba compañía
Y por primera vez en la vida
Sintió latir... su corazón.
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado
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