Sembré una semilla
en tu corazón y con la
humedad de mis besos
germinó.
Cada día le deposito
una porción de ternura,
para que florezca
y permanezca con vida.
Le he proporcionado,
la ideal temperatura,
siempre la conservo
húmeda.
Con mis manos,
la lleno de energía.
Con mis ojos;
contemplo su belleza.
Con mi pensamiento;
le doy amor intencionado.
Ha germinado con amor;
tiene toda la potencia activa;
los nutrientes necesarios
para fortalecer nuestro amor.
Ha brotado de un sincero
Corazón que estaba
listo para recibir, florecer
y dar fruto.
Y seguirá transformándose
y creciendo.
Hoy estamos disfrutando
del exquisito fruto y de su jugo,
mismo que es un manjar
para Dioses.
Y de nuestro árbol
se desprenden
la fragancia
de la poesía.
Janeth Olivas
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