viernes, 21 de diciembre de 2018

LO IMPREDECIBLE DE UN FÓSFORO EN EL MONTE


Bien voluntario es el sol,
por los campos resecos de Portugal y España;
anuda, pues las cuatro puntas del pañuelo sobre tu cabeza,
y corre tras las lagartijas como un inútil,
entre esos árboles resecos por la sollama.

El sol a veces en su impiedad, seca árboles,
tuesta lagartijas y mantis religiosas;
Así que ten muy presente siempre
que el bosque es una riqueza incalculable.

Fija la mente en esa enseñanza que el bosque te hace,
y recuerda como aquel día por una travesura
de niño mal criado acercaste al árbol seco,
un fósforo trivial y ardió demasiado rápido;
que ni tiempo nos dio a reaccionar.

Como si fuera pólvora se quemó aquel
hermoso bosquecillo, a mí me dolió mucho:
pero hicimos un pacto de caballeros...
aunque éramos aún dos niños...

Y yo jamás lo he roto, pero tampoco
lo  he olvidado... y sufro mucho cada vez
que un pirómano estúpido quema un bosque;
pues siento que está quemando una parte
muy importante de nuestros pulmones...

El fuego estaba esperando,  tu mazaperrada, 
-recuerdas- aún no se ha recuperado del todo;
y siempre ten presente que fuiste tú...

RAFAEL CHACÓN MARTEL

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