jueves, 20 de diciembre de 2018

FRONTERAS


Insatisfacción crónica al delirio,
tropezones al vacío,
caídas al olvido.

Se apaga el canto colibrí,
pierdo el calibre,
la nada libra.

Donde el miedo ataca,
la voz se apaga,
la calma mata.

Y comienzan las exequias,
un dios te obsequia,
la luz esquiva.

La bondad de un mugalari,
doblada en tatami,
atada en shibari.

Desfallecen los rostros,
mueren los astros,
hoy somos otros.

¡A quién le importa!
¿Es la inmanencia
o acaso tú?

TANIA MATÍAS

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