viernes, 21 de diciembre de 2018

AMAPOLAS / CIELOS


AMAPOLAS

Las amapolas tienen
el rojo intenso
de la vida
y la fragilidad
de su belleza,
delicada y efímera.
También  el verde,
calmado y sumiso
de toda esperanza
Esa que perdemos
a medida que vivimos.
Sus capullos esperan
con paciencia infinita
abrirse en un futuro
para mostrar la fuerza
del rojo de sus vidas.
sobre trigales de oro
y bajo cielos azules.
Se inflaman y arden,
viviendo sus vidas.
Pero, todo termina...
Y el viento del tiempo,
ni fuerte, ni suave,
pero cruel y rebelde,
les arrebata para siempre
sus rojos vestidos...
Dejando desnudeces
que su cáliz espera,
inútilmente llenar
con nuevos ropajes
que vuelan a lo lejos
para no regresar.
Nunca jamás.
Ya sólo les queda,
soñar viendo el mar.
Como esa frágil amapola
que aprendió un día desnuda
a dejar de soñar...

CIELOS

Me gustan los cielos
diferentes, cambiantes.
Pues me sorprenden
y me admiran
con su belleza variable.
Me gusta mirar el azul
del cielo y del mar.
A veces tan lejos los dos
y otras tan próximos.
Las nubes pasan,
el mar se agita.
Los pensamientos...
cambiantes, se agolpan.
Parecen desear volar,
alejarse sobre nubes,
viajar junto a las olas.
¡Ir muy lejos, más allá!.
Tal vez, es posible...
¡Para, no regresar jamás!.
Ser nube y volar,
sobre un mar...
sombreado oscurecido,
por masas nubosas
que marchan lentas...
¿A dónde irán?
Me pregunto a veces
al verlas desplazarse,
empujadas por el viento,
volando sobre el mar.
Me gustan los cielos
diferentes, cambiantes.
Pues me sorprenden
y me admiran
con su belleza variable.

MARÍA LUISA HERAS VÁZQUEZ -Barcelona-

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