domingo, 7 de octubre de 2018

Y MIRÓ AL CIELO


¡Y miró al cielo de Dios su espléndida belleza! Si después de todas sus batallas se sentía hundido en su honor y su amor propio... ¿quién era él para juzgar caminos... en los pies de un peregrino o en la rosa del jardín aquél donde tantas veces, cortó...? Yo no soy nadie... simple existente dentro de una tierra donde a cada quien se le dio un rol a seguir y a cumplir... pensó... Y aquel día... siendo por la mano de Dios, un existente nacido fuerte; amaneció herido de muerte, solo que sus heridas fueron del alma y no se veían a simple vista... el grande rey que se sentía y de pronto las enseñanzas de la vida, a bajar la vista y agradecido ante todo y ante la nada, le dio por besarse él mismo de sus heridas las sangrantes llagas.

Agustín H. Castañeda

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