De a poco caí en tu todo,
sin tocar percibí tu cuerpo.
De tu mirada emergió
el sueño, ayer y hoy
en un solo pensamiento.
De la nada surgió lo pleno,
hielo con manos de fuego.
Del suspiro nació el gemido,
grito preso en lengua hambrienta.
De la ilusión despertó el verso,
poema cautivo floreciendo.
Del intento sopló el consuelo,
levantó cenizas del suelo,
reverdeció el enterrado beso,
avivó entre letras el extinto
fuego, quemó con locura
el prejuicio, incendió el latido
sintiendo, devolvió el deseo
de tocar el cielo.
De labios secos brotó
la primavera, llovió añoranza
en tierra seca, vientos con amor
en la tormenta, letras desnudas
nacieron en la mesa, cortejando
silencios fuimos estrellas,
atrapando ilusiones cazamos
verdades, forasteros y extraños,
complaciendo la osases de amarse.
Luis Emilio Tigüilá Robles -Guatemala-
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