domingo, 7 de octubre de 2018

CUANDO EL MANANTIAL


Cuando el manantial de tus ojos se haya secado y tus pupilas no sean más que una piedra seca,
Te invito a que regreses al pasado, donde los míos lloraron por tu ausencia...

Tal vez algunas gotas de lágrimas me hayan quedado de aquella cruel tormenta, y pueda dártelas y humedecer los tuyos, como se humedecen en verano con el rocío las hojas secas...

Y si tus pupilas se salvaron del naufragio de tu llanto, cuídelas... cambie el casco el mástil y las velas, Y siga navegando por el ancho mar de mi herida que aún sigue abierta...

La luz cambia según la comba del palo, ya no lloro ya mis ojos lloraron... tal vez el otoño cubra de hojas secas nuestro pasado, pero la lluvia revivirá nuestro llanto...

Hay árboles que al perder sus hojas se convierte en la distancia en fantasmas en chamizas secas, hay ojos que de tanto llorar miran pero ya no tienen vida, son piedras muertas...

Hoy dejaré la tristeza sobre el tronco de caoba, es madera fina, y no creo que su maldad se lo carcoma como se carcomió el alma mía...

Sé que mañana, mañana habrá una nueva primavera, y tu barca tendrá nuevas velas para navegar y habrá un mar esperándote para abrazarte entre las olas, pero en tus ojos no habrá una lágrima de felicidad, tus ojos, tus ojos son piedras viejas que ya no pueden llorar...

Albaro Ballestero -Colombia-

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