¡Un Poeta nunca muere!
¡Cada verso lo inscribe para siempre!
Sus palabras son páginas de un
final sin tiempo.
Y de un tiempo sin final
a puro sentimientos.
Consagra su vida. Celebra sus
brillos y matices.
Admira el mundo. Floreciendo en
raíces.
Todo es ternura. La inspiración es
paisaje.
La musa del amor expresa su
lenguaje.
Claro, sencillo, cómplice, sincero y
transparente.
Esculpe sus sueños. Pinta los
sueños de la gente.
En su diccionario locuaz, honorable
y cautivante.
Interpreta detalles del alma y de la
mente.
Artesano del lápiz, la pasión, la
belleza y la palabra.
Artista supremo de la imaginación
y el talento.
Nobleza y luz propia sus manos
emanan.
Humildad absoluta en orgullo
derrama.
Generosidad impoluta. La dignidad
encarna.
Maravilloso ser. Corazón viajero de
continentes.
Papiro del recuerdo. Tecnología
sorprendente.
Lluvia bendita. Siembra fecunda.
Lozano vientre.
Día de sol. Día de luna. ¡Permanente!
En la muchedumbre es alguien más.
¡Y nada es todo! ¡Y todo es nadie!
Angelado ser de caridad y don
sagrado.
Memoria activa de conductas
emotivas y sensibles.
Incólume en la historia permanece.
Metáforas defiende.
Desplegando alas creativas que en el
arte conmueve.
Y se eterniza la vida.
¡Porque un Poeta nunca muere!
Eduardo N. Romero -Argentina-
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