jueves, 9 de agosto de 2018

TÍA MARÍA


Era una tarde oscura
que, incluso, bajo la temperatura
que era cuando sufría
la tía María.

Cuando le daba la luz solar
se mostraba espectacular,
no la detenía ni la policía
porque el bien hacía.

Una vez le trajeron a sus nietos
pequeños e inquietos,
pero cuando les narraba un cuento
las pulsaciones
tomaban un carácter lento,
pues esa voz les relajaba
nuevas ideas, nuevas batallas
les ilusionaban,
cuando les terminaba de contar
se ponían a soñar
ellos en héroes de acción,
ellas en princesas
vestidas para la ocasión
y siempre con ansias de jugar
a la vez que respetar.

Una vida aventurera
aunque pasajera
porque cuando crecieran
tendrían en cuenta
las oportunidades que tuvieran
bajando del cielo
buscando, en tía María
un consuelo.

Pero ahora tienen a la abuela
que lo mismo, les saca una muela
usando la mejor medicina
que no es la penicilina
sino grandes dosis de Amor
y mucho, mucho, mucho, humor.

JAUME ALEGRE LASTERRA -Barcelona-


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