lunes, 6 de agosto de 2018

SOMOS HERMANOS DE GENÉTICA


Somos hermanos de aquel nacimiento,
primos algo lejanos por naturaleza.
Crecimos entre mil y un aspaviento,
que sufrió la tierra en frágil corteza.

Nuestra genética es puro viento,
creada de idéntica semilla y rareza.
Pero que misma cadena de cientos,
nos une al infinito de tanta proeza.

Los dos sangramos con el sufrimiento,
nos revelamos al sentir la vil maleza.
Festejamos dicha de un sentimiento,
y nos deprimimos al vivir en tristeza.

El sol alegra en ambos los cimientos,
la lluvia a ambos nos refresca con fuerza.
Ambos sufrimos envejecimiento,
y nos levantamos adaptando torpezas.

Somos el más puro encumbramiento,
la máxima expresión de delicadeza.
En los que somos propio yacimiento,
de lo más terrible y de la mayor grandeza.

Uno no cambió su empadronamiento,
el otro se esparció viviendo crudezas.
El primero verá su alumbramiento,
el segundo buscará si tuvo, nobleza.

Hallando si ve, el arrepentimiento
por ausentarse con afán de la riqueza.
Mientras el otro, con fruto y sustento,
seguirá alimentándonos con gentileza.

Somos hermanos de aquel nacimiento,
parientes distantes sin tener cabeza.
Nómadas sin luz ni razonamiento,
que esperan salvarse con ciega pereza.

Ricardo Campos Urbaneja -Hendaia-

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