viernes, 10 de agosto de 2018
POR LOS CAMINOS SIN LUNA.
Tan consiente eres que has de morir
Que cada día vas cavando tu sepultura.
Cierto es que nacer es empezar a sucumbir.
¿Lloran las flores? ¡No! se da por cierto.
Ni cuando están marchitan lamentarse
Ni cuando sus pétalos se los lleva el viento.
De la misma manera que el río sigue su cauce
Asimismo saben que en la primavera renace.
Que fueron de aquellos caminos trazados
Cuantos sueños en ellos fueron depositados
Cuantas ilusiones que ya el polvo ha borrado
Cuantas estrellas eclipsadas
Cuantos pétalos pisados.
Qué fácil es sortear las piedras del camino
Cuando alumbradas están por la luna clara
Oscuros y brumosos son los caminos de la mar
Cuando nubes negras tapan el líquido cristalino
Luna lunita que alumbras los campos y la mar
Vente conmigo y ayúdame a caminar.
En el ancho y salobre mar pesca la gaviota
En los campos y en la sierra el lobo acecha
Sin mesura toda la vida a su alrededor troncha
Por tu condición perseguido a muerte estás.
Blanca gaviota carroñera voraz y oportunista
Naturaleza pura donde no hay lugar a preguntas.
Asimismo con buena o mala condición nacemos
Por ello no se recogerán ni premios ni castigo
Jueces será las piedras que pongamos en los caminos.
Tu olivo eterno, desde tu quietud imperial, dime
Quién pone las piedras en los caminos azules.
Dile a la luna de plata que sea generosa y derrame
Su luz a aquellos que en su alma clavados llevan puñales.
Antonio Parrado
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