jueves, 9 de agosto de 2018
MONOPOLY
amep 27 años ya.
se dice que odia a los monopolios, pero es de sabios
que tiene
veintisiete años en uno esa tal asociación de empleados públicos,
por tal razón la repuesta que buscas hoy en tu país
nunca llega
viene cuando la mente está ocupada, ella viene cuando,
la mente del ser que razona hoy está para si tranquila.
Twitter te hace pensar que eres sabio, insta gran que eres fotógrafo
y con facebook tienes grandes y muchos amigos de ambos sexos sin valor,
y snapchat que sos y eres muy divertido
pero cuando tu ser humano se despierte de lo vivido te darás cuenta,
que todo es un puro y real engaño de un sabio manipulador
o sindicalista.
es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras
el que anda por la vida engañando o simple manejar a otros seres,
haciendo daño y dejando huellas negativas por donde va caminando
hoy en la mañana de este día,
que después en la tarde del día no se queje de su mala suerte y compañía.
como todos los soñadores, se puede confundir el desencanto con la verdad
necesitada hoy para muchos seres a su lado o mi propio ser yo.
el karma existe y es real
nadie te castiga tú mismo eliges volver a repetir las mismas circunstancias,
hasta que hagas bien y aprendas la lección
hasta ese entonces tú regresarás una y otra vez la lección
de hoy es amor,
no engañando como sindicalista que utiliza títeres
de un empleador de mayor poder que tienes como ser humano,
ser popular como figura es ser rico en el monopoly
pero en la realidad no sirve de nada.
en el planeta tierra hay humanos que sufren la privación
de sus esperanzas
que en ocasiones son utilizadas por las promesas que al final,
no las cumple el sindicalista y mucho menos sus patronos que le están pagando
un capital menor del que ellos están acumulando en su poder.
la humanidad en alma y cuerpo fueron creadas para ser amadas
y las cosas,
fueron creadas para ser usadas
por tal razón que el mundo está en caos porque las cosas materiales tienen,
hoy más poder que el amor de ser humano en alma y cuerpo.
Alejandro Madriz Martínez
No hay comentarios:
Publicar un comentario