Más que las raíces del árbol de los
muertos, arraiga
el estúpido sentimiento de
posesión llegando en algunas mentes
hasta la obsesión.
Cual disparate disparatado pensar que
uno es dueño de cualquier ser humano.
Y si no se somete; hacer gala de la calumnia.
Y si no se somete; ahogarlo con la mentira.
Y si no se somete; amenazarlo con la violencia.
Y si no se somete; ensuciar su presencia.
Él o la psociópata tratarán de aislarte,
de que todos te cierren la puerta,
de que sea tu verdugo tu único lastre.
Es preciso no permitir que la bestia nos
acorrale.
Es preciso permitir que quien nos
quiere nos acompañe.
Jamás, jamás hay que callarse, esconderse y dejar que a su antojo
nos manejen.
Francisco Piñero.
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