Adiós a la Oda Insonora
que marca la desesperación
A la hiel que se apodera
de aliento en inanición.
Adiós a lágrimas laceradas
Y huérfanos latidos
de sentimiento y amor.
Adiós a erráticas miradas
Suspiros silenciados
Risa sepultada en, Adiós.
DAHILDA GÓMEZ PINO
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