sábado, 5 de mayo de 2018

UNA MAÑANA DE MAYO


Una mañana de mayo
copa de pirriaque en la mano
sentado tomando el sol
comiendo un boquerón.

Aún me siguen gustando
las blancas paredes de cal
bajo una sombra en una esquina
y la parra adornada de racimos de uva.

Serena así me resulta la vida
mi única meta ¡la paz!
huyendo de esta absurda sociedad
un trago de pirriaque y a brindar.

El suelo de piedra
trinan los pajarillos
reflejos de rayos de sol
el sopor me adormece.

Soy un viejo trovador
entre errancia de versos
que aún sabe que es el amor
pirriaque y un plato de queso viejo
es lo que quiero yo...

Pelo azabache, ojos marrones
¡que más puedo pedir yo!
una pizca de tu amor.

Francisco Javier Díaz Aguilera

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