jueves, 3 de mayo de 2018

LUZ Y VIDA…


¡FELICIDADES A TODAS LAS MADRES DEL MUNDO QUE EN ESTA TIERRA O EN SU CIELO SON!

Abrí los ojos
sin saber para que servían.
Tan solo pude distinguir
la velada imagen
de otros que me sonreían:

¡Poco a poco
vino la luz a ellos!...

Entre mimos me traían
susurros, palabras;
caricias de sabias manos
que me acunaban:

¡Ay de la Luz
que me enseñó a ver
mi mundo de fantasía!

Un amor que ya sentía
sin abandonar el vientre
donde crecía feliz;
ni saber aún que existía.

Madre;...
¿Por qué siempre
supe de ti
lo mucho que me querías?

Todo un sueño de pasión
por verme jugar
y crecer contigo.

Muy dentro de ti lo percibí
y fuera, a tu lado,
aún vine a saber mejor:

¡Por cuánto recibí,
supe de tanto amor!....

Nido donde durmiera;
… beso tierno,
rosa de invierno,
luz de primavera:

¡Madre de mi corazón!,
que en ti comenzó a latir
y me diste la ocasión
de amar y de sentir:

¡Son los tuyos, mis días!;
y por verlos sonreír
hiciste, del milagro de vivir,
una Vida de poesías
que ya no podrá morir:

¡Mamá!;
si algún día
te has de ir sin mí;…
bien sé que volveré por ti
a leer nuestra poesía:
MAMÁ...
De cada letra saldrán mil lágrimas,
mil suspiros y lamentos con su llanto.
Desgarradas heridas mientras tanto
se abrirán paso entre mis rimas.

En alto, desde elevadas cimas,
… donde brille en ti un halo santo
fluirán cubriendo de blanco manto,
las más oscuras y profundas simas.

Amor excelso a cambio de nada;
querer imposible que, con ternura,
fácil me trae el eco de tu llamada.

Huérfano en mi nueva aventura,
mis turbios ojos de vista nublada
ya ven; ¡mamá!,... tu blanca figura.

Pasarán mil años, mil;
cambiará su cara la luna
en noches sin luz alguna
y ya no encontraré otro raíl;
otra luz, de igual fortuna:

¡Tú y yo!... qué tanto reíamos,
que sin hablar nos queríamos
de tantas maneras diferentes,
sin aspavientos ni reclamos
por tantos ratos ausentes.

Hoy te has ido sin decirme nada
y nada te he dicho.
Allí, donde quiera que esté tu nicho,
a tu lado, callada,
alcanzará mi alma su feliz capricho.

Paco Aguilar i Espada 

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