jueves, 3 de mayo de 2018

HAMBRUNA INFANTIL


HAMBRE QUE DUELE, QUE QUIEBRA Y QUE HACE LLORAR. 
LOS NIÑOS NO TIENEN PAN. 

Existen clases de hambre,
en toda la faz del mundo:
está el hambre de amores,
el hambre de un gran abrazo,
hambre de poder y glorias,
es la que nos satisface,
pero existe una que duele,
que hace llorar a quien quiere.

Es el hambre de alimentos,
de pan, de leche, en los seres
que mueren en la pobreza,
en la indigencia en andenes,
esa que quiebra el carácter,
la dignidad y nos hiere,
el corazón y las almas,
y en soledad nos mantiene.

Ojos y manos que miran
al cielo cuando alguien viene,
con voz quebrada y con llanto,
piden a ver si alguien tiene
caridad, misericordia,
pero a ellos nada los mueve:
solo hay indiferencia,
insensibles, se mantienen.

Niños y madres que claman
por un mendrugo de pan,
por un vasito de leche,
pues ya los senos no dan,
están secos y arrugados,
famélico el niño está,
una lágrima en sus ojos
el hambre le hace escapar.

Oh mis niños, oh mujeres,
las madres sufriendo están,
pues no hay pan, tampoco hay mesa,
no hay abrigo, hay orfandad,
y el mundo sigue su marcha,
lleno de insensibilidad,
morirán madres y niños,
sin un trocito de pan,
en un rincón se acurrucan
solos, tristes... a llorar.

JOSÉ RUEDA ARDILA 

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