Recuerdo aquel lugar donde quebrantaste mi fe,
los ángeles se transfiguraron en demonios,
el cielo se opacó y el infierno se deslumbró,
esa alma pura ya se había enfangado,
mis lágrimas se tornaron de color negro,
la neblina empañó mis sentimientos.
Ese olor tan horripilante que invade mi cuarto,
un corazón quemado y mustio,
mis manos están manchadas de sangre
y no por cometer asesinatos.
Recogí mi corazón ensangrentado,
de aquel vertedero de huesos y órganos mal olientes,
dónde sin piedad lo arrojaste,
hiciste un conjuro para ahogar mis palabras,
mi voz no penetrará las fibras que clausuras te
y así, abandonarme sin un cargo de conciencia.
Ya soy parte de tu pasado y convivo entre almas vagabundas,
demonios afligidos y cadáveres.
Algún día nos encontraremos y seremos adyacentes de lápidas olvidadas.
Jeannette La Poeta Gótica -Estados Unidos-
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