Tus senos empapados por las lunas,
fueron luces de noche entre mis manos,
corrientes de fogatas muy tempranas,
fulgores encendidos e inhumanos.
Buscando emocionados, cual las ranas,
reposo entre mis dedos tan cercanos,
remaron en mis aguas cristalinas;
corrientes desmedidas de solanos.
El tiempo se ha fugado acompasado
dejando tus aromas en mis palmas
y rasgos descifrables de un pasado.
Hoy pienso que vivimos entre karmas
que fueron nuestra fuerza a lo negado
y dieron en el clavo con sus calmas.
Jerry Méndez -México-
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