miércoles, 7 de febrero de 2018
ESTOY LLORANDO LA VIDA
Estoy llorando la vida. La vida que se me va. Son gotitas de alegría. Que mi historia contarán. Mis manos no están vacías. Ni la esperanza vencida. Dejo que Dios decida. Y mi vuelo etéreo reciba. Estoy llorando la vida. Pleno de luz y armonía. Paradójicas lágrimas. En tierras verdes y áridas. Ya no se borran mis huellas. Ya estoy en la flor más bella. Y mi nombre es una estrella. Que canta. Danza y sueña. Estoy llorando la vida. Sin terminar todavía. Sin demostrar que podía. Sin saber que era yo. El dueño de mi Poesía. Que mis palabras se oían. Que mis palabras decían. Lo que el silencio callaba. Lo que la gente temía. Mientras mis páginas blancas están latiendo dormidas. Hay un dejo de tristeza. Que me asusta. Que me inquieta. Ver mis afectos y cosas como crecen y se alejan. Pero que cerca los tengo cuando la muerte me acecha. Estoy llorando la vida. Porque puedo todavía. Para qué llorar la muerte. Si estaba en mí cada día. En cada paso que daba. En todo lo que hacía. Su lealtad me enseñó el valor de la igualdad. Que la verdad es uno en el amor y la paz. Y sin nada y sin nadie me llevará a descansar. Para que Dios en su Gracia me pueda perdonar.
Eduardo N. Romero -Argentina-
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