Jugué a pensarte y me perdí en tu jardín,
buscando ternura hallé locura,
entre ramales desnuda me esperabas,
tomé una rosa roja con aroma de deseos,
sus pétalos caminaron sobre tu piel de princesa,
y mientras su rocío iba dejando su huella,
tu mirada ardía pidiendo mis labios en tu cuello.
Mojabas los labios pretendiendo mis besos,
susurré en tu oído eres la fuente de mis versos,
con sutileza soplé tu oído y ardieron los suspiros,
como agua dejé caer mis manos con infinitas,
en mi palma quemaba tu piel, y en mi boca tu aliento.
Derretimos los besos en la selva de los deseos,
éramos presos de la condena siendo libres,
perseguía tus gritos mientras tú callabas los míos,
eran tus manos dulce delirio, y tu boca exquisito vino,
tórtolos desnudos arropándose en su nido,
fuimos poesía escrita en la alcoba perdida,
donde la piel tiene alas, y manos la mirada.
Luis Emilio Tigüilá Robles -Guatemala-
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