Rozando mi cuerpo
siento tus labios;
tu boca deslizando sedienta
mil besos por mi cuello;
tu lengua dándome
calor de pasión,
degustando el sabor a cerezas
de toda mi piel...
Tu respiración atraviesa,
entrecortada en deseos,
buscando sosegarse,
como un trashumante,
donde brota el agua fresca
de un manantial,
en un oasis del desierto.
Palpo tu boca insaciable
y llevo mis labios
a tu encuentro...
Beso tu cuerpo
perfumado de sal;
acaricio tus heridas
y con mi boca
las voy lamiendo,
desterrando para siempre
todos tus miedos.
Te abrazo y me abrazas
y quizás en un cielo de luna
se balbucea un "te quiero".
Andando así
la noche embriagada,
en tu lecho me acuesto,
acariciando suavemente
tu instinto;
dándote el calor
que me pide tu ser,
tan ávido de amor
en medio del silencio...
Diosma Patricia Davis -Argentina-
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