domingo, 11 de febrero de 2018
EL FUEGO SAGRADO
Hace frío afuera, grandes copos de nieve caen,
Crepitan los troncos en la alegre chimenea.
Mientras yo, en la nebulosa de mi confusa mente
lenguas de fuego bailan a mí alrededor,
se contonean llenas de sensualidad,
como por ensalmo, van tomando forma de mujer.
En mi delirio quiero tocarla, me quemo,
no, no es para ti, solo pertenece a los sueños.
Arden los leños, en generosa contribución,
mientras se consumen expandiendo su calor.
El leñero bien provisto alimenta el fuego
en los tiempos grises.
Ya se fue la primavera para no volver.
Todo pasó rápido, como el vuelo del halcón.
El ayer se quedó atrás, lo ignoré cuando lo viví
no fui consciente que el hoy es lo importante.
Ahora lo llamo, no responde, ya es tarde,
con el ayer se fueron las alegrías, mientras
Las penas y los errores siempre nos acompañan.
Crepitan los troncos en la ardiente chimenea
dando calor a mi cuerpo, mientras hay frío en mi alma.
Ahora la oscura noche se cuela por los recovecos
De los oscuros pensamientos.
Busco el hechizo del fuego sagrado, donde alrededor
de una hoguera se baila, se canta y espanta los malos
augurios, donde en los tiempos de fanatismo y superchería,
ocultas en el bosque la mujer buscaba la libertad.
Arden los troncos mientras volutas de humo
asciende hacia arriba, entre tanto un dulce sopor
me envuelve, y me transporto, ahora sí, a ese mundo
en el que solo nos puede llevar los sueños.
Antonio Parrado.
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