domingo, 11 de febrero de 2018

EL COPO


Los marengos malagueños
con el “copo” trabajaban
siempre llegaban risueños
y algunos hombros sangraban.

Las eslingas abrazaban
aquellos brazos de hiel
con la rabia que tiraban.

Siempre calado el sombrero,
con la espalda maltratada
por la boga, lo primero,
la red y arrastre salvada.

Los “cenachos” preparados,
para venta a las vecinas,
poder vender los pescados.

¡¡Ay!! qué miseria de vida
en un catre pernoctaban
toda la sangre tenida,
todos a la vez soñaban.

Allí, junto al rebalaje,
en la chabola de playa
y casi a penas ropaje.

Roberto J. Martín 

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