Amarrado al sueño de tu cara
hoy peno de tal pena que, aún cojo,
esa imagen que de ti recojo
la más hermosa ventura depara:
¡Mirar es cuyo poder acapara
un ocre brillante y, de reojo,
me invita a seguir el antojo
que tan incitante mirar declara
Ay de esos ojos que con arrojo
convierten todo azar en fortuna,
sin plata, ni ínfulas de sonrojo;
…ay de esa boca, como ninguna,
que con tiernos labios de carmín rojo
dulzón, beso tras beso, me acuna.
Paco Aguilar i Espada
No hay comentarios:
Publicar un comentario