¿Hacia dónde?
¿A la libertad o nos concedemos a la esclavitud?
La libertad de convivir colectivamente, de la camaradería,
De la equidad en la distribución de la riqueza,
Del bien común.
¿Cómo?
Corremos para enfrentar a la injusticia, a la desigualdad social;
Hacer fértil la tierra del socialismo.
La esclavitud, es un estatus indigno y vergonzante.
Corremos remisamente, sin presteza,
Con la indolencia a nuestra realidad;
Es más hacedero ensanchar la mano para recibir migajas,
O para nadar como mierda en el caudal de créditos
Y vivir en esa falsa comodidad.
Luchar, en este caso, no entra en la concepción humana.
Es claudicar, obedecer, rendirse, ser lame botas.
Es ser secuaces de nuestro propio sufrir,
Esquiroles de los terratenientes políticos,
Productores que cultivan pobreza.
¿Para dónde correrás?
Misael García Consuegra.
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