Cada día se me escapa un suspiro
y una lágrima furtiva me nubla la visión.
Un vaivén de líneas oblicuas
mece la malvada enajenación.
Una mirada perdida sobre la pared
encalada y el pañuelo ajado entre
tus manos exprimen las vivencias
que se perdieron serpenteando
por una vieja escalera de caracol.
Juana Campos Cortés
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