viernes, 23 de febrero de 2018
AYER QUIZÁS BEBÍ DEMASIADO
Ayer quizás bebí demasiado...
tal vez por eso hablé más de la cuenta;
hablé de mi juventud y mi adolescencia
y mostré al mundo mis manos.
Unas manos limpias y vacías
sólo tenían el corazón de mi alondra
y era porque la quería y la quiero más cada día
y le arranque el corazón... porque es la única mujer
capaz de amar a un aprendiz de poeta loco como yo.
La besé con pasión, me la llevé a la alcoba;
adónde tenemos instalada nuestra escuela de amor...
fui su abnegado profesor;
impartiendo intensos cursillos de amor...
Ayer me emborraché y con la borrachera
le di un patada en el trasero
a aquel hombre que hasta aquí fue...
me di de cara con la realidad de lo que hasta ahora había sido.
Abrí mis ojos y vi que mis manos estaban vacuas;
nunca suelen tener nada...
ahora te tenía a ti.
El corazón de mi alondra adorada... aún seguía aquí.
Hice un examen de conciencia y prometí
quererte y respetarte por todos los días
de vida que aún me puedan quedar...
RAFAEL CHACÓN MARTEL
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