¿Qué peso tienen las palabras?
¿Cuánto valen los silencios?
Si se trata de mis gritos
su canto suena atroz.
Hacen del poema un cuchillo,
una poesía que empalidece
bajo el cierre de los párpados,
un silencio que flota en el aire,
que circula por el mundo
como la postal de un pájaro,
en un mar de papel de arroz.
Nada limita la esencia de la queja.
Nada, salvo los pocos gramos
de un alma entregada.
Maria de Paz
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