sábado, 6 de enero de 2018
ÍNGRIMO
Hierve procazmente mis avideces hacia ti.
He escrito que te amo de aquí hasta más allá de la muerte.
Adulo que nos amamos un sinfín.
Los versos más tristes cuando por ti sufro se convierten en mi mala suerte.
Se tatúan en la hondura de mi alma.
Te lloro, te sufro, te extraño, me haces falta.
Propago como si fuera pregonero, que nuestro amor es una resolución inalterable, incuantificable, que somos inseparables.
¿Pero dónde estás tú cuando de tu ausencia muero?
Eres la perfecta ausente de mis momentos desahuciados.
Yo pregonando, predicando sentimientos mortecinos.
¡O acaso es que muero de amor por ti y tú aun no te has fijado!
Soy el árbol del desierto que da sombra a la sombra misma.
Soy íngrimo de ti, de tu amor moribundo.
Íngrimo de tus besos, de tu mirada, de tu cuerpo…
Misael García Consuegra.
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