lunes, 11 de septiembre de 2017
MEMORIAS DEL POZO
I
No quieres soñar más con ese pozo.
Te asomas a las aguas y el abismo
sus ojos sin ayer posa en tus ojos.
Es otro el que hoy observa.
Siempre el mismo.
II
De sudores la noche dilatada,
la luz devora y calla como un pozo.
Ya no hay cielo ni tierra: todo es agua
en que la luna ansía ungir su rostro.
III
Y entonces rememoras otro pozo:
Revives, espesura adentro, el golpe
del cuerpo, peso muerto, con el fondo,
sabiéndote, hoy igual que ayer, tan torpe.
IV
La noche, sutil cuerpo hecho contorno,
retorna con su voz suave y severa,
de padre enfermo de dolores sordos
que ni perdón ni gracia alguna espera.
V
Se derraman el sueño y la memoria.
Horizonte posible solo el pozo
que hoy en plena vigilia se desdobla,
esta vez, desbordando un par de ojos.
VI
En oscuras mareas empeñados,
un instante de lumbre cegó el pozo
en que nace y acaba nuestro llanto:
breve tregua, ¿de qué ribera esbozo?
VII
Hoy la visión insiste… ¿Y hasta dónde
su oscura geografía
y desde cuándo
en pampas de monótonos rumores
moramos a la espera del milagro?
VIII
Un cansancio remoto nos arrastra
acumulando edades hasta el borde
de esta sima sin tiempo, sola causa
del estigma que llevan nuestros nombres.
Micaela Paredes -Chile-
Publicado en La Náusea
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