A veces te quitas las palabras como ropa,
como viejos zapatos,
como medias apuradas,
las dejas en el suelo
como desusadas estrofas,
como versos inconclusos.
A veces te quitas las palabras como ropa,
al apuro,
al instante,
como acalorados sacos,
como insoportables gorros,
como culpas anudadas en el cuello.
Hay noches
que te quitas las palabras
como ropa,
la dejas en silencio en la cama,
como tacones estrellados contra las paredes,
como corpiños en la nevera,
como bufandas congeladas.
Pero cada tanto,
te quito las palabras,
como ropa,
les desprendo los botones,
les beso entre los broches,
les desnudo los amarres,
o te acaricio
mientras caen al suelo,
y busco entre el dobladillo
de tu silencios,
tus pausas.
Las doblo al borde de la cama
o las dejo inalcanzables,
como un brasier,
como un sujetador de pelo
o como la media cola que anudo entre las manos
y cuando no tengo
ni tienes mas palabras qué dejar caer entre nosotros,
busco las que te guardas entre los pechos
o donde termina la cadera,
en donde guardas las últimas palabras con sentido,
esas palabras que no caen como ropa,
esas que solo dices cuando te tengo.
Entonces beso a beso,
saco letra a letra,
gemido a gemido,
para formar la única oración con sentido,
una que nadie entiende,
una que vuelvo a guardarte
cuando juntamos la ropa del piso
y algunas palabras
nos suenan íntimamente conocidas.
Adrian Gerard Dourrom Gambeta -Uruguay-
Muchas gracias José Luis, un abrazo a la distancia
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