(sonetillo)
No es mío su corazón,
hay otra que lo retiene
sin saber lo que contiene:
llamas de la maldición.
Tiempo al tiempo a la razón,
ese amor no nos conviene
¡qué mil diablos sé que tiene
como terrible traición.
Nunca le deseo el mal
sintiéndome abandonada
y también enamorada.
¡Patético criminal,
por mi vida torturada
caí en tu trampa infernal!
María Sirena Matri Mar -ESPAÑA-
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