¿Huyes de mí? ¿Por qué? Nunca te hice daño. Nunca hubiera podido. Cuando se ama a alguien de verdad es imposible tratarla mal. Yo esperaba que te quedaría a mi lado ahora que todo se derrumbaba a mí alrededor. Todo se volvía en mi contra. Había fracasado. Lo perdí todo. Tenía que empezar de nuevo y no sabía si podría. No me quedaban fuerzas. Por eso ahora te necesitaba a mi lado. Pero te fuiste dejándome en una soledad aterradora. Todo se complicaba. Lo más fácil sería tirar la toalla y dejar que el tiempo me consumiera. No tenía sentido volver a intentarlo. Nadie valoraría ni mi esfuerzo ni mi trabajo. Estaba vencido. Solo tú me habrías rescatado y dado nuevos bríos. Pero te fuiste para siempre y eras mi último punto de apoyo. Sin ti el barco naufragaría definitivamente.
Pero cuando creía que todo estaba irremisiblemente perdido recibí un correo que me devolvió la esperanza. No traía remite. Solo unas iniciales que desconocía. Me ofrecía una importante cantidad para reflotar mi proyecto porque creía en él y sabía que a final sería productivo. Solo había que esperar y conseguir que se conociera.
Leí dos veces el correo. Me sonaba a una broma de mal gusto. Nadie regalaba dinero a un extraño para que éste solucionara sus problemas financieros. Ingresaría un cheque en mi cuenta. No esperaba que lo hiciera. Pero si lo hacía era la solución y una nueva oportunidad que no esperaba.
A la mañana siguiente al consultar mi cuenta vi que habían ingresado en ella el cheque prometido en el correo. Ahora pagaría mis deudas y tendría para nuevas inversiones.
Solo me quedaba saber quién era mi anónimo benefactor. Me gustaría conocerlo para agradecerle su donativo.
Su nuevo correo decía que vernos sería algo difícil porque nos separaba un océano. Pero tal vez algún día pasara sus vacaciones en España. ¿Cuándo? Eso lo ignoraba. Me deseaba suerte y que le informara de como marchaba el negocio. Venía una dirección donde mandarle la información.
La suerte cambió para mí. Todo empezó a generar beneficios. En un par de años devolví a mi benefactor su ayuda incluso con beneficios. Le pedí que viniera a verme pero me contestó que no tenía tiempo de momento para hacer un viaje tan largo. Tal vez el próximo verano.
Le insinué que ahora que todo marchaba bien podría tomarme unas semanas de descanso y visitarle yo si me facilitaba su dirección.
La idea no debió gustarle porque no contestó este correo ni los sucesivos que le envié. Prefirió seguir en el anonimato.
JOSÉ LUIS RUBIO
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