Es noche
y hay tiempo suficiente para rastrear caminos olvidados
o casi olvidados. Caminos
en los se perdieron aquellos amigos
que involuntariamente fertilizan la tierra
o se empinaron hasta alcanzar el cielo.
Pero si en una noche no se pueden encontrar
y regresar,
definitivamente hay que seguir rastreando
porque en estos tiempos los amigos,
como la lealtad y la solidaridad, escasean.
Del libro En la redondez del tiempo de Miguel Crispín Sotomayor -Cuba-
Publicado en Editorial Alebrijes
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