Tengo su miel desde cielo,
su corazón en mi pecho,
su aliento junto a mi cara
acariciando mi cuerpo
mientras su boca rozaba
cuando el momento era nuestro.
Llevo recuerdos conmigo
cargando melancolía
sin que no me lastimara,
pues brincaba de alegría,
pero tarde yo comprendo
lo mucho que le quería.
Todavía pienso en él,
siento el orgullo de su arte;
ahora he de ser sincera
que por culpa de su madre
se montó todo aquel lío
y lo quise más que a nadie.
De Dios espero mi muerte,
le he tenido que decir...
que sin su amor he perdido
lo que jamás he podido
en mi vida conseguir.
Maria Sirena Matri Mar -ESPAÑA-
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