Se calla el ruido. Salgo al escenario.
Reclinándome bajo el umbral,
voy agarrando en el eco lejano,
lo que en mi siglo ha de pasar.
Posada en eje la oscuridad
con mil binoculares sobre mí.
Si tan sólo pudieras, Padre Abbá,
apartar este cáliz de aquí.
Yo amo tu obstinado designio
y acepto interpretar este papel.
Pero ahora corre un drama distinto
y te pido me eximas esta vez.
Irreversible es el fin del camino
y escrito está el orden de los actos.
Solo estoy. Todo es farisaísmo.
Vivir la vida no es cruzar un prado.
Borís Pasternak -Rusia- Traducción de Diego Ibáñez
Publicado en Periódico de poesía
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