domingo, 16 de octubre de 2016

Y ME ATRAPAN...


Esos ojos que flotan
entre las cuencas vacías.

Sus cuerpos
en otro ciclo, parsimoniosos.
Semejan árboles en otoño
mecidos por los presagios del viento
-siempre en un mismo sitio-
Se doblan.
Los dobla la quietud de su silencio.
Se doblan en siete
como jinetes del Apocalipsis
con un cataclismo en cada hueso.

Sus piernas tiemblan,
se arquean
se arquean y caen
de rodillas.

También yo me arrodillo
como si el lamento
de toda la miseria del mundo
me arrastrara con su sombra.

Andrea Álvarez (Venezuela)
Publicado en Los puños de la paloma

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